Brandy de Jerez un universo de formas de consumo

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El Brandy de Jerez se caracteriza tanto por su complejidad como por su riqueza en matices y su versatilidad.


Desde las formas de consumo más tradicionales, hasta las propuestas más actuales, El Brandy se nos presenta como una bebida que nos ofrece un gran abanico de posibilidades.

BRANDY DE JEREZ SOLO


Se trata de la forma de consumo y disfrute más tradicional en la que el Brandy se muestra en toda su plenitud. Ofreciendo una gran complejidad aromática y de sabor.


La copa tradicional para el consumo de Brandy es la característica “Copa de Balón”, de amplio cáliz ligeramente cerrado, tallo muy corto y cristal muy fino. 

Con una forma abombada que parece haber sido diseñada para que la mano abrace la copa y su contenido. Este tipo de copa debe servirse hasta, como máximo, una quinta parte de su capacidad.

BRANDY DE JEREZ EN FRÍO

También es posible alargar y refrescar la copa de Brandy  tomándola con hielo o en chupitos fríos. 

En este caso se descubren matices intensos, que perduran, aunque más atenuados.

En chupitos helados, manteniendo la botella en el congelador, nos encontramos ante un digestivo sugerente y desenfadado.


BRANDY DE JEREZ CON CAFÉ

Una de las formas más castizas de disfrutarlo es el popular “carajillo”, en el que el brandy se incorpora a un buen café solo, ya sea caliente en taza o frío con hielo y en vaso.

Como resultado nos encontramos con una combinación en la que se potencian los matices torrefactos del brandy.


BRANDY DE JEREZ EN COMBINADOS


Es también protagonista de combinados con refrescos de diversos sabores, sodas ( cola, tónica, ginger ale..) zumos y batidos. 

Mixologistas de todo el mundo destacan estas combinaciones por su intensidad y personalidad.


Entre ellas se cuentan grandes clásicos de fama universal como el Lumumba ( brandy de Jerez y batido de chocolate) o el Buenos días (Brandy de Jerez y zumo de naranja).

BRANDY DE JEREZ EN LA GASTRONOMIA


El brandy de Jerez posee un conjunto de cualidades organolépticas que lo hacen ser un elemento imprescindible tanto para integrarlo como ingrediente estrella en numerosas recetas ( postres, flambeados, carnes, pescados, salsas) como para armonizarlo con infinidad de elaboraciones culinarias.


Los maridajes con recetas potentes y muy espaciadas alcanzan grandes cotas de sofisticación gastronómica.

Por ejemplo el brandy potencia y realza el sabor del picante, por lo que en México forma un tándem perfecto con su cocina más tradicional; igualmente extraordinaria resulta su compañía con curries y otros platos de la gastronomía oriental.


Entre las armonías indiscutibles destaca la que crea con quesos muy curados o de intenso sabor como los quesos azules, especialmente con cabrales, o con el británico Stilton.


Asimismo su combinación con chocolate nos ofrece unas sensaciones extraordinarias.

Las notas dulces iniciales y los sabores a nuez del brandy son ideales para sacar lo mejor de un chocolate negro de gran calidad.

Los chocolates más adecuados para combinar son aquellos de alta concentración de cacao.