¿Hacemos una Calçotada?

Hay una comida más típica que una buena calçotada? A buen seguro que no; estas cebollas que salen de la tierra para hacernos mirar al cielo son uno de los platos más sabrosos de nuestra gastronomía.
CALÇOTS
Hay una comida más típica que una buena calçotada?

Pero como podemos disfrutar de una buena calçotada?.

Pues es muy sencillo; tenemos que viajar  hacia la tierra donde los calçots ven la luz del primer sol cada mañana, puesto que allí como en ninguna parte, tienen el sabor original de su tierra, de buen sol, del agua y la compañía del buen vino, con un olor que se esparce y perfuma el ambiente durante los meses que hace más frío.  

Los calçots nacieron en Valls (Alt Camp) a finales del siglo XIX de la mano de un campesino, el Xat de Benaiges, hoy en día este manjar  se  puede degustar en todos los restaurantes de la comarca.

Pero que es el Calçot?

Nada más sencillo que una cebolleta, delgada, muy blanca y dulce, que si la ponemos  a cocer a fuego bien vivo es capaz de satisfacer el paladar más exigente.

 La calçotada más tradicional está hecha de un buen puñado de calçots, tantos como seamos capaces de comer,  acompañados de una buena salsa y una bandeja de carne de cordero, longaniza de la comarca a la brasa con all i oli y un buen vino tinto de la tierra de aquel que estalla cuando se esparce por la boca y la deja llena de sabores del campo y está claro, una naranja que harán de esta comida uno de las mejores del año.

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Pero como se hacen los calçots?  

Es muy sencillo hacerlos, puesto que se cuecen en un fuego bien vivo de leña, una de las grandes protagonistas que han de estar presente en una buena calçotada y si la leña está hecha de sarmientos de viña, aun es mejor puesto que sus brasas cogerán  el olor de la vid y hará que los sabores que vamos a descubrir sean extremamente particulares.

Tenemos que ir vigilándolos y darles la vuelta. Cuando vemos que la parte exterior está quemada, los retiraremos, los envolveremos dentro de un papel de periódico y los pondremos en un capazo.

Después cuando ya estemos delante de la mesa sacaremos la parte quemada presionando el calçot por abajo, estiraremos y  aparecerá  la parte comestible, la cual la  tenemos que mojar en la salsa.  

La salsa es una de las claves del éxito y contiene todos aquellos ingredientes que nacen de la tierra del Alt Camp: avellanas, almendras, tomates, aceite, etc..

Hay muchas maneras de hacerla y cada casa tiene su estilo para elaborarla, pero también se reserva sus secretos a la  hora de explicar la receta. Esto si prescindid de la mayonesa, carquinyoli o galleta María que veréis en algunas recetas, puesto que estos no son los ingredientes incluidos en una buena salsa de calçots.

Si hacemos esta salsa en casa y nos sobra la podemos utilizar para acompañar otros platos que le darán un aire y sabor muy particular ( judías secas, una ensalada).

Una vez ya tengamos el calçot en el plato, limpio bien pasado por la salsa y a punto para comerlo lo levantaremos en alto como si eleváramos el porrón y lo introduciremos en nuestra  boca como manda la buena tradición.

La época de los calçots es corta, puesto que va de noviembre a abril.  Por lo tanto, tenemos que aprovechar estos meses para poder disfrutar de este placer para el paladar.

Ya lo sabéis una buena calçotada es simplemente buena gastronomía, un buen vino de la tierra y el resto la ponéis  vosotros: una buena pandilla de amigos alrededor de la mesa harán que la fiesta sea inolvidable.