CALLAO24 reivindica el otro gran recetario de Perú
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Hay cocinas que nacen para impresionar y otras que nacen para cuidar. La de CALLAO24 pertenece a la segunda categoría.
Mientras buena parte del mundo ha descubierto Perú a través del cebiche, la causa limeña o los tiraditos, existe otro recetario que rara vez abandona las cocinas familiares. El de las ollas que hierven durante horas, los guisos que necesitan tiempo para encontrar su sabor y las recetas que pasan de madres a hijos sin necesidad de estar escritas. Esa es la cocina que reivindica CALLAO24.
Más que un restaurante, el espacio propone una mirada a la cocina criolla desde su origen más cotidiano. La que no nació para sorprender al turista, sino para alimentar a una familia. La cocina ancestral que entiende que el mejor ingrediente no siempre es el más caro, sino el tiempo.
La cocina empieza mucho antes de llegar a la mesa
Buena parte de esa filosofía nace de Doña Ana, madre de Jhosef Arias.
Durante años sacó adelante a su familia preparando comida para vender en puestos callejeros. Entre ollas, guisos y jornadas interminables, el chef descubrió que cocinar no consistía únicamente en elaborar recetas. Era una forma de cuidar, de compartir y de mantener unida a la familia.
CALLAO24 recoge precisamente esa manera de entender la gastronomía. No reproduce literalmente la cocina de Doña Ana, pero sí su esencia: cocinar despacio, respetar el producto y entender que detrás de cada receta siempre hay una historia.
El otro Perú también se come
La carta de CALLAO24 habla de ese Perú que pocas veces protagoniza los titulares gastronómicos.
Aquí el protagonismo lo tienen platos como el Seco Norteño, cocinado lentamente con cilantro, cerveza y ajíes; el Ají de Gallina, una de las grandes recetas de la cocina criolla; el Anticucho, heredero de la cocina popular peruana; el Chicharrón de Cerdo, acompañado de camote, cancha y salsa huancaína; la Carapulcra Huaralina, elaborada con patata deshidratada y ají panca; o el Lomo Saltado, convertido ya en uno de los grandes símbolos del país.
Todas ellas son recetas que hablan de fuego lento, de paciencia y de una cocina donde el sabor se construye poco a poco.
Para mantener esa fidelidad al recetario tradicional, CALLAO24 trabaja con ingredientes traídos directamente desde Perú. Ají amarillo, ají panca, ají limo o rocoto conviven con productos tan representativos como el choclo, la yuca, el camote, la aceituna botija o la lúcuma, una despensa imprescindible para conservar la identidad de la cocina criolla.
Y sí, como en cualquier restaurante que presume de gastronomía peruana, el cebiche también tiene su espacio. Sería imposible entender Perú sin él. Pero en CALLAO24 comparte protagonismo con una cocina que durante demasiado tiempo ha permanecido en un segundo plano y que hoy encuentra el reconocimiento que merece.
Un nombre que nunca olvida el origen
El nombre del restaurante tampoco es casual. CALLAO hace referencia a la región donde se encuentra el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la gran puerta de entrada y salida de Perú. Un lugar cargado de simbolismo para quienes parten, regresan o viven con un pie en cada lado del océano.
Esa idea de origen, regreso y memoria atraviesa todo el proyecto. Porque, al igual que ocurre con la cocina, siempre hay lugares a los que uno vuelve.
También en casa
La experiencia de CALLAO24 también puede disfrutarse a domicilio gracias a Uber Eats, donde el restaurante ofrece promociones y ventajas exclusivas para quienes quieran descubrir esta propuesta sin salir de casa.
Porque hay platos que alimentan y otros que, además, cuentan una historia. CALLAO24 pertenece a estos últimos. Es la historia de una madre, de una familia y de un recetario que durante décadas se cocinó en silencio y que hoy encuentra en Madrid una nueva mesa donde seguir reuniendo a la gente.
